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Desde Faciendo mostramos nuestra preocupación, por el malestar que expresan los compañeros y compañeras de UP, y que cobró cuerpo, en la Asamblea de Valladolid del día 30.

A/A del Secretario de Organización de IU Federal

1De acuerdo con el Reglamento de los Órganos Federales de Dirección de Izquierda Unida, apartado correspondiente a Organización de los Debates y Votaciones, se presenta al Consejo Político Federal de IU de día 7 de mayo del corriente la siguiente aportación en forma de enmienda de adición para su debate y eventual votación con el ruego de que sea distribuída a los miembros del Consejo presentes en el mismo:

Exposición de motivos:

El resultado de la consulta planteada a militantes y simpatizantes de IU determina algunos criterios muy importantes que deben caracterizar los acuerdos preelectorales con Podemos y otras fuerzas:

– asumir un programa rupturista y alternativo

– materializarse en una coalición donde se respeten las identidades programas y liderazgos de cada cual

– extenderse al conjunto del Estado

El juicio sobre el grado de cumplimiento de dichos criterios y sobre el conjunto del acuerdo finalmente negociado corresponde estatutariamente al Consejo Político Federal, pero nada impide que éste condicione su posición definitiva al resultado de una nueva consulta que verse sobre el contenido concreto de dicho acuerdo.

La celebración de dicha consulta supondría tres grandes beneficios:

a) dotar de mayor legitimidad democrática a la decisión finalmente adoptada

b) constituir una magnífica oportunidad para escuchar la voz de aquellas  personas de Unidad Popular con las que trabajamos codo con codo en las elecciones del pasado diciembre

c) constituir un elemento de movilización interna y externa de cara a los próximos comicios.

Por todas estas razones, las personas abajo firmantes someten a la consideración del CPF la inclusión del siguiente texto en el acuerdo del CPF relativo al tema en cuestión:

Siempre que circunstancias insalvables no lo impidan, la dirección de IU convocará una consulta en la que se someta a refrendo el contenido de los acuerdos preelectorales relativos a las próximas elecciones generales. En dicha consulta podrán participar los militantes y simpatizantes de IU y, de la manera que técnicamente se considere más oportuna, las personas organizadas en Unidad Popular.

ALBERTO GARZÓN
CANDIDATO A LAS PRÓXIMAS GENERALES

El líder de IU encabezará el proyecto Unidad Popular el 20 de diciembre. En esta entrevista habla de Podemos, del frustrado intento de confluencia, de la situación que se abrirá a partir de las elecciones generales y de la necesidad de “repensar” la izquierda.

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Más en DIAGONAL.

unidaPresentación de Asturias por la Unidad /Asturies pola Unida como una plataforma abierta cuyo objetivo es conseguir la confluencia de movimientos sociales, personas y partidos de izquierdas, en Asturias, de manera inmediata, para la elecciones generales pero también con proyección de futuro para la construcción de la unidad y el poder popular.

Domingo, 6 de septiembre a las 12:00 horas

en el Muséu del Pueblu d’Asturies / Museo del Pueblo de Asturias

Evento en Facebook.

https://asturiasporlaunidad.wordpress.com

Importante Manifiesto.

Que se puede firmar en la dirección:

Apoya la iniciativa de Asturias por la Unidad / Astrias pola Unidá cubriendo y enviando este formulario.

https://asturiasporlaunidad.wordpress.com/apoya-nuestra-iniciativa/

asturiasporlaunidad

Nos convoca la necesidad de un debate abierto, desde la pluralidad, sin apriorismos, conscientes de que ninguna organización en solitario podrá ser una alternativa eficaz al bipartidismo y generar el cambio profundo que la mayoría social demanda.

Un debate que las personas de izquierdas y las organizaciones políticas de progreso no podemos ni debemos eludir. En Asturias, en las pasadas elecciones del 24 de mayo, no cuajaron, como hubiera sido deseable, iniciativas unitarias, pese a ello la voluntad de trabajar por la convergencia se ha reforzado después de los resultados en Madrid, Barcelona, Cádiz, Zaragoza, Coruña o Santiago de Compostela…, más de 7 millones de personas tienen hoy gobiernos municipales trabajando por el rescate de la ciudadanía y de la democracia, y hoy son nuestra referencia.

No promovemos, en ningún caso, una alternativa propia, política o electoral, sino sumar y trabajar por la convergencia de lo que ya existe, sin…

Ver la entrada original 154 palabras más

logoOs ofrecemos el documento para su descarga (Documento político CE FCSM. 20-06-15) y un extracto del último capítulo:
5.- Último aviso
…/…
…/…
Finalmente, el Frente Cívico “Somos Mayoría” considera pertinente realizar un llamamiento urgente a todas las organizaciones políticas y sociales comprometidas con la ruptura democrática a fin de ir hacia la unidad en la mayoría, concretándola en unos puntos fundamentales que sirvan de base para la construcción de una alternativa al actual sistema de poder político. Con esta finalidad, el Frente Cívico se dirigirá a los actores sociales y políticos y pondrá a su disposición una propuesta programática inicial. Confiamos plenamente en que estas organizaciones estarán a la altura del momento histórico y antepondrán el interés general de la ciudadanía a cualquier otra consideración. Juntos, podríamos.”

Unidá Popular

Publicado: 16/06/2015 en confluencia, Unidad Popular

Buenas, collacies y collacios.

Estamos organizando una reunión para tratar de la Unidad Popular en Asturies, y ver cómo podemos desde la militancia echar una mano para que un tema tan crucial pueda salir adelante en los próximos meses.

Se trata de contactar con compañer@s de toda Asturies que estén interesad@s, para establecer qué y cómo podemos aportar a que algo tan complicado, pero imprescindible, como construir una candidatura de unidad popular pudiera lograrse de cara a las inminentes elecciones generales.

El Consejo Político Federal aprobó la propuesta de trabajo para la Unidad Popular, y nuestro interés es dinamizar todo lo posible dicha propuesta.

La reunión será el próximo lunes 22 de junio a las 18 h en la antigua sede de la Federación de Vecinos de Xixón (c/Puerto Cerredo, 1, Xixón)

Si estais interesad@s, avisar a todas las personas de Xixón y de otras localidades que estiméis oportuno

Nos vemos.

  
 

Por Alberto Garzón.foto3

En los últimos meses, miles de personas corrientes han dedicado innumerables esfuerzos a constituir las llamadas candidaturas de unidad popular en muchas ciudades del país. Protagonistas, ritmos, códigos políticos y hasta nombres y logotipos han variado de un lugar a otro. Los resultados, naturalmente, han sido igualmente dispares.

En la mayoría de las plazas electorales, por lo general municipios pequeños y medianos, ni siquiera se llegó a intentar porque no había con quién unirse. En muchos otros espacios los intentos acabaron empantanados en rocosas negociaciones entre distintos partidos, corrientes, facciones e intereses, derivando casi siempre en varias candidaturas enfrentadas entre sí. Y en pocos sitios, muy pocos, se concluyó con candidaturas que aglutinaban a la totalidad de los sujetos políticos contestatarios del territorio en cuestión. En definitiva, los procesos no han sido nada fáciles y han estado cruzados por ingentes obstáculos de distinta naturaleza (jurídicos, materiales, metodológicos… pero casi nunca, por cierto, político-programáticos).

Tras los resultados y con este complejo puzzle es fácil que cada cuál encuentre un hábil argumento con el que justificar una prejuiciosa posición sobre la unidad popular o sobre el tipo de unidad popular necesaria. Y eso ocurre incluso aunque se trabaje con votos y, por lo tanto, con números que conceden a nuestras ideas la siempre elegante apariencia de rigurosidad. Pero los economistas bien sabemos que los datos pueden siempre torturarse hasta que confiesen lo que nos apetece. Y aquí no es distinto, sea la lente morada, verde o roja.

¿Fue AhoraMadrid, Barcelona en comú o la Marea Atlántica la demostración de que la Unidad Popular es el instrumento para ganar las ciudades para la gente? Pues depende. Y a veces a esa duda seguirá una interminable lista de comparaciones y argumentos rocambolescos que, por lo que estoy viendo, tiene más de ingeniería social que de análisis político. Unos dirán que lo de AhoraMadrid era por la fuerza del liderazgo de Carmena; otros que ese liderazgo no existió en Coruña; otros que Zaragoza en común sacó los mismos votos que Podemos; otros que IU en Zamora consiguió en solitario un 30%; otros que Podemos sacó en Cádiz un 29% y Cádiz en Común un 8%; otros que si Ganemos Córdoba e IU Córdoba hubieran ido unidas se hubiese ganado la alcaldía… No faltarán argumentos o excusas para lo que sea.

Cuando algunos afirmamos que «la Unidad Popular es el único camino» estamos siendo ciertamente rotundos. Pero para explicarlo adecuadamente conviene añadir cuatro cuestiones relevantes. La primera, ¿a qué llamamos realmente Unidad Popular? La segunda, ¿para quién es el único camino? La tercera, ¿hacia dónde nos dirige ese camino? La cuarta, ¿cuál es el método de la Unidad Popular? Todas ellas son preguntas que me parecen esenciales.

En primer lugar porque la Unidad Popular no es una herramienta de comunicación política o una marca electoral. Es, muy al contrario, un instrumento político para transformar la sociedad. Y en tanto que la sociedad no se transforma únicamente mediante las elecciones, la Unidad Popular es algo más amplio que un acuerdo para conformar candidaturas electorales. La Unidad Popular son las mareas en defensa de los servicios públicos, las huelgas generales o las movilizaciones populares para detener desahucios. En todos esos momentos políticos hay transversalidad de actores (varios partidos, sindicatos o gente no adscrita a organizaciones) y en todos ellos hay fines políticos y medios enfocados desde la unidad. La hipótesis que subyace es que no es posible transformar la sociedad sólo ganando las elecciones o sin una ciudadanía activa que ejerce su papel continuamente. De ahí que una de las muchas y grandes enseñanzas que ofreció Ada Colau durante la gestación de Barcelona en comú fue la explícita intención de «luchar juntos en las instituciones lo que antes se había luchado juntas en las calles».

En segundo lugar, porque conviene desvelar al beneficiario de la Unidad Popular. Al fin y al cabo, lógicamente uno puede dudar de si quien sale verdaderamente favorecido con un proceso de Unidad Popular es el pueblo, como ente abstracto, o por el contrario el sujeto que recibirá el acta de concejal o de diputado. O incluso las formaciones que, en aras de la unidad, salvan su existencia electoral o mejoran sus ingresos económicos. De la misma forma que puede negarse la Unidad Popular exactamente por las mismas razones. Tanto da. A estas últimas posibilidades solemos llamarlas tacticismo, es decir, una toma de decisiones empujadas no por convicciones sino por razones de índole no esencialmente política.

Pero, en ausencia del siempre bochornoso tacticismo, ¿quién se beneficia de la Unidad Popular? A mi juicio, la gente corriente y sencilla. Los de abajo, la base explotada de un sistema político y económico diseñado para el saqueo y el expolio. Quienes organizándose políticamente pueden evitar la consolidación de un orden social regresivo dirigido por una minoría social. Es decir, quienes tienen en su mano evitar la consolidación del neoliberalismo como proyecto económico, social y civilizatorio. Sin Unidad Popular, sin mareas y sin candidaturas populares, el capitalismo se reajustará sobre la base de nuevas y dolorosas medidas contra la gente y el medio ambiente. No hace falta mirar al horizonte puesto que ya está sucediendo tal reajuste, entrando en un escenario de precariedad estructural. Esos son los retos ante los que la Unidad Popular es la respuesta. Así las cosas, la Unidad es necesaria no para las formaciones políticas y sus miembros, como maquinarias burocráticas o burócratas, sino para la gente y sus aspiraciones de vivir bien.

En tercer lugar, la Unidad Popular tiene objetivos políticos y no meramente electorales. Es decir, si hay que frenar al neoliberalismo y, además, construir otro mundo necesario y posible, necesitamos entender que no vale con aspiraciones mediocres -tanto electorales como no electorales. Dicho de otro modo, la Unidad Popular no aspira a conquistar el 20% del electorado sino a representar a la mayoría social y ser instrumento de cambio real. Eso significa que un 5%, 10% o 20% es siempre insuficiente. Del mismo modo que es contraproducente convertir lo que es un movimiento político y social en una maquinaria electoral. Estas son las críticas que siempre, desde mi militancia más activa, he realizado sin descanso a la deriva institucionalizada de IU.

Así las cosas la Unidad Popular se define en torno a un marco político-programático del que se está hablando muy poco. ¿Cómo van a poder resistir las candidaturas de unidad popular la reacción del poder económico? ¿qué tipo de coordinación popular necesitamos para desarrollar nuestros proyectos rupturistas? ¿cuál es la política de alianzas de una fuerza rupturista en un marco como el actual? ¿con qué cuadros y personas con preparación se cuenta para todo el proyecto? Todas estas preguntas, que son las verdaderamente cruciales, están demasiado abandonadas en beneficio de los cálculos electoralistas.

En cuarto lugar, la Unidad Popular ha de construirse desde abajo y de forma participativa. No podría ser de otra forma si hablamos de movimientos de democracia radical. Ahí los ecos muy actuales del 15-M, pero también de la Comuna de Paris. Sin embargo, los diseños concretos de los mecanismos pueden variar en función de contextos y realidades políticas. Lo que sí que no cabe es la vieja idea del “Frente Único por la Base”, que traducido al lenguaje coloquial es algo así como “la unidad popular soy yo”. Esa desastrosa idea fue dominante en los partidos comunistas de los años veinte y treinta, hasta que el fracaso estrepitoso hizo cambiar de estrategia. En España fue Bullejos quien, como secretario general del PCE, mantuvo hasta 1932 una posición dogmática y sectaria para impedir negociaciones con otras fuerzas políticas. Para Bullejos el PCE era en sí mismo la Unidad Popular. El fracaso de las izquierdas en las elecciones de 1933 –sólo un diputado por el PCE, y además en heterodoxa candidatura de unidad malagueña- catalizó los cambios y ya en 1936 cristalizó el Frente Popular. Al fin y al cabo, la Unidad Popular se construye desde la autonomía de todos los participantes y los socialistas no iban a entrar en la “Unidad Popular” del PCE bajo los aparatos del propio PCE.

Ahora bien, ¿por qué he querido hacer estas aclaraciones? Me parecía honesto señalar que los retos ante los que nos enfrentamos son tan grandes que requieren de la generosidad, el trabajo y el ánimo de todos nosotros. Y que eso comienza con hacer análisis adecuados y, en la medida de lo posible, desprovistos de juicios preestablecidos.

Para mí Ahora Madrid, Zaragoza en Común, la Marea Atlántica o Barcelona en comú sí son constataciones de que la Unidad Popular es el instrumento necesario. Y creo eso mismo porque han logrado romper el juego tradicional del bipartidismo, responsable político de la situación actual y del giro neoliberal. Me importa bien poco que las candidaturas de Unidad Popular hayan sacado más o menos votos que las de Podemos o IU en solitario. No me parece ese el debate.

Lo que me preocupa es que en las autonómicas no haya existido esa ruptura y que ninguna fuerza contestataria haya superado el 14% de votos de media. Pues ese voto político es el que puede trasladarse fácilmente a unas elecciones generales. Significativamente supondría abrir la puerta a un parlamento más plural pero también a un gobierno igualmente comprometido con la oligarquía y sus intereses. No obstante, me interesa, y mucho, lugares donde la suma generosa de esfuerzos ha irrumpido en el escenario o directamente ha roto el dominio del bipartidismo. Y eso ha ocurrido en bastantes municipios a través de las candidaturas de unidad popular. Pues es allí donde me parece que se ha interiorizado gran parte de las ideas anteriores, y donde muy especialmente se han superado los patriotismos de siglas por el patriotismo de clase, fracción de clase o como cada uno quiera llamar a las subjetividades compartidas que nacen de condiciones materiales compartidas.

Pienso, en consecuencia, que trabajar en esta idea de Unidad Popular de cara a unas elecciones generales puede romper la perversa dinámica actual –que es económica antes que política. Ello implica asumir que existirán muchas dificultades, enormes quizás, pero es que no hay alternativa si no queremos ver en unos años todos nuestros sueños carbonizados. Si no se consigue, efectivamente muchas organizaciones con las que la gente sencilla se siente por lo general muy bien representada seremos competidores electorales. Los resultados serán mejores o peores para cada una de las organizaciones, y mucho tiempo falta para definir esos espacios en liza, pero me temo que serán malos sin duda para la población en general. Una oportunidad histórica que podría perderse y de la que nos lamentaríamos enormemente en el futuro.

Lo hemos dicho otras veces: no nos jugamos las próximas elecciones sino las próximas generaciones. Y estar a la altura pasa, a mi juicio, por pensar políticamente. No es cuestión de sustituir una maquinaria electoral por otra o unos concejales por otros. Se trata de Política con mayúsculas. La que nos afecta a nuestras vidas sencillas.