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Esta frase la pronunciaba Alberto Garzón en Pola de Lena, hace unos días, cuando explicaba el acuerdo firmado entre él mismo y el Coordinador de Izquierda Xunida de Asturias, Ramón Argüelles.

No hace falta recordar que la militancia de IX de Asturias, como la del resto del Estado ya se pronunció; no solo a través de la Asamblea Federal donde la decisión de Confluencia es un elemento clave y claro, sino a través de una consulta que se hizo al conjunto de IU, donde apareció refrendado mayoritariamente el proyecto federal que representa Alberto Garzón.

Ese principio de convergencia está en el nacimiento de IU, como se recuerda en los documentos aprobados en las Asambleas: “Izquierda Unida se encuentra sumida en una grave crisis política y organizativa que amenaza la viabilidad del proyecto para el que nació, proyecto que no era otro que ser le espacio de convergencia política y social de las ideas y los activistas que defienden un modelo social alternativo al del capitalismo neoliberal, globalizador y deshumanizado que nos quieren presentar como única alternativa viable de modelo de sociedad”.

En ese documento, de noviembre de 2008, se pretendían poner las bases para que desde nuestra organización se trabajara decididamente con otras organizaciones para que los efectos de la crisis económica no se cebaran con las personas y para ello se hacía un llamamiento a un cambio organizativo: “se está produciendo una institucionalización perniciosa, que deja la organización en manos de cargos electos y de equipos dirigentes que centralizan en una minoría las decisiones estratégicas en lo político y lo organizativo, vaciando de competencia los órganos, gobernando en función de intereses que no eran los de la organización”.

Era un llamamiento para hacer una IU con mayor participación de su militancia y simpatizantes que tampoco se ha llevado a efecto. Los dirigentes de nuestra organización siguen defendiendo ese modelo de democracia representativa que tanto se critica en las instituciones, en las que se demanda insistentemente un cambio hacia formas más participativas que no se practican dentro.

¿Qué subyace en el contexto en el que nos encontramos?

IU no ha dejado durante los últimos años de participar con otras organizaciones para buscar formas que permitan mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos: “está en marcha la conformación de un bloque social y político complejo, contradictorio en ocasiones, del que IU forma parte, pero con el que interacciona de manera diversa territorialmente”, reconociendo, por tanto, las especificidades territoriales.

Se decide en la última asamblea que “defendemos la confluencia como un espacio acogedor en el que se sientan cómodas todas las personas que se reconozcan en él, tanto individual como colectivamente. En el que cada persona y organización sienta reconocida su aportación con independencia del tamaño de la misma (…) construyendo espacios de colaboración electoral siempre que se den las condiciones que aseguren el reconocimiento de la identidad de nuestro proyecto político y un suficiente espacio programático común”

Sin embargo, sin que sea necesario, transcurrido poco tiempo de todo lo aprobado, se fuerzan documentos, pronunciamientos o actitudes en los que se reclama poder, para realizar confluencias “a la carta”, como si no se estuviera de acuerdo con lo aprobado en las asambleas en las que participamos como miembros de la misma organización y en la que nos comprometemos con lo que allí se decide.

Muchos militantes y simpatizantes de esta organización creemos, como se ha aprobado en la última asamblea, que la única forma para que se produzcan cambios en nuestro país de acuerdo a nuestras propuestas, hemos de aunar esfuerzos con otras. Solos ya conocemos nuestro techo. Desde la constitución de IU, hace treinta años, nunca hemos tenido la fuerza suficiente para gobernar en solitario. Es necesario buscar compañeros de viaje que, si creemos lo que decimos en los documentos, deben estar fuera del bipartidismo PP-PSOE.

Las dudas sobre estas confluencias no solo están en nuestra organización. Posiblemente una parte importante de la militancia activa de otras organizaciones con las que podríamos confluir en Asturias, estén más interesadas en estas propuestas que los “aparatos” que nos dirigen.

Los hombres y mujeres que nos pronunciamos a través de este Comunicado, entendemos que en el Parlamento Español, hay 71 personas que nos representan, y que de esas 71 personas, dos pertenecen a Asturias. Son nuestra diputada y diputado en esa Cámara. Son quienes han de trasladar nuestras propuestas y darnos a conocer su trabajo.

¿Qué está haciendo IU Asturias para trabajar conjuntamente, dentro de esa Plataforma Electoral, aquí en nuestro territorio? ¿Qué relación tenemos establecida que nos permita un seguimiento sobre el trabajo que se desarrolla?

Nosotros creemos que la CONFLUENCIA es el único camino para un cambio del modelo económico, político y social que la ciudadanía que nos votó espera. Entendemos que el mismo está iniciado.

¿Alguien no tiene interés en que esto se lleve a cabo? ¿alguien quiere incumplir los acuerdos de la asamblea?

2Necesitamos un gran SI en Asturies, no podemos quedarnos a la cola del cambio: #SumamosParaGanar Facebook #SumamosParaGanar Twitter

La propuesta de preacuerdo se puede descargar en este enlace.

La votación online estará abierta desde las 0 horas de mañana martes 10 mayo hasta las 9 de la mañana del miércoles 11 de mayo. La votación presencial será el miércoles 11 de mayo de 16h a 22h en las sedes de IU.

Accede a la plataforma de votación

unidaPresentación de Asturias por la Unidad /Asturies pola Unida como una plataforma abierta cuyo objetivo es conseguir la confluencia de movimientos sociales, personas y partidos de izquierdas, en Asturias, de manera inmediata, para la elecciones generales pero también con proyección de futuro para la construcción de la unidad y el poder popular.

Domingo, 6 de septiembre a las 12:00 horas

en el Muséu del Pueblu d’Asturies / Museo del Pueblo de Asturias

Evento en Facebook.

https://asturiasporlaunidad.wordpress.com

Importante Manifiesto.

Que se puede firmar en la dirección:

Apoya la iniciativa de Asturias por la Unidad / Astrias pola Unidá cubriendo y enviando este formulario.

https://asturiasporlaunidad.wordpress.com/apoya-nuestra-iniciativa/

asturiasporlaunidad

Nos convoca la necesidad de un debate abierto, desde la pluralidad, sin apriorismos, conscientes de que ninguna organización en solitario podrá ser una alternativa eficaz al bipartidismo y generar el cambio profundo que la mayoría social demanda.

Un debate que las personas de izquierdas y las organizaciones políticas de progreso no podemos ni debemos eludir. En Asturias, en las pasadas elecciones del 24 de mayo, no cuajaron, como hubiera sido deseable, iniciativas unitarias, pese a ello la voluntad de trabajar por la convergencia se ha reforzado después de los resultados en Madrid, Barcelona, Cádiz, Zaragoza, Coruña o Santiago de Compostela…, más de 7 millones de personas tienen hoy gobiernos municipales trabajando por el rescate de la ciudadanía y de la democracia, y hoy son nuestra referencia.

No promovemos, en ningún caso, una alternativa propia, política o electoral, sino sumar y trabajar por la convergencia de lo que ya existe, sin…

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Unidá Popular

Publicado: 16/06/2015 en confluencia, Unidad Popular

Buenas, collacies y collacios.

Estamos organizando una reunión para tratar de la Unidad Popular en Asturies, y ver cómo podemos desde la militancia echar una mano para que un tema tan crucial pueda salir adelante en los próximos meses.

Se trata de contactar con compañer@s de toda Asturies que estén interesad@s, para establecer qué y cómo podemos aportar a que algo tan complicado, pero imprescindible, como construir una candidatura de unidad popular pudiera lograrse de cara a las inminentes elecciones generales.

El Consejo Político Federal aprobó la propuesta de trabajo para la Unidad Popular, y nuestro interés es dinamizar todo lo posible dicha propuesta.

La reunión será el próximo lunes 22 de junio a las 18 h en la antigua sede de la Federación de Vecinos de Xixón (c/Puerto Cerredo, 1, Xixón)

Si estais interesad@s, avisar a todas las personas de Xixón y de otras localidades que estiméis oportuno

Nos vemos.

  
 

Una interesante aportación a los debates de la confluencia.

Abrimos PODEMOS: por una candidatura constituyente.

Por Alberto Garzón.foto3

En los últimos meses, miles de personas corrientes han dedicado innumerables esfuerzos a constituir las llamadas candidaturas de unidad popular en muchas ciudades del país. Protagonistas, ritmos, códigos políticos y hasta nombres y logotipos han variado de un lugar a otro. Los resultados, naturalmente, han sido igualmente dispares.

En la mayoría de las plazas electorales, por lo general municipios pequeños y medianos, ni siquiera se llegó a intentar porque no había con quién unirse. En muchos otros espacios los intentos acabaron empantanados en rocosas negociaciones entre distintos partidos, corrientes, facciones e intereses, derivando casi siempre en varias candidaturas enfrentadas entre sí. Y en pocos sitios, muy pocos, se concluyó con candidaturas que aglutinaban a la totalidad de los sujetos políticos contestatarios del territorio en cuestión. En definitiva, los procesos no han sido nada fáciles y han estado cruzados por ingentes obstáculos de distinta naturaleza (jurídicos, materiales, metodológicos… pero casi nunca, por cierto, político-programáticos).

Tras los resultados y con este complejo puzzle es fácil que cada cuál encuentre un hábil argumento con el que justificar una prejuiciosa posición sobre la unidad popular o sobre el tipo de unidad popular necesaria. Y eso ocurre incluso aunque se trabaje con votos y, por lo tanto, con números que conceden a nuestras ideas la siempre elegante apariencia de rigurosidad. Pero los economistas bien sabemos que los datos pueden siempre torturarse hasta que confiesen lo que nos apetece. Y aquí no es distinto, sea la lente morada, verde o roja.

¿Fue AhoraMadrid, Barcelona en comú o la Marea Atlántica la demostración de que la Unidad Popular es el instrumento para ganar las ciudades para la gente? Pues depende. Y a veces a esa duda seguirá una interminable lista de comparaciones y argumentos rocambolescos que, por lo que estoy viendo, tiene más de ingeniería social que de análisis político. Unos dirán que lo de AhoraMadrid era por la fuerza del liderazgo de Carmena; otros que ese liderazgo no existió en Coruña; otros que Zaragoza en común sacó los mismos votos que Podemos; otros que IU en Zamora consiguió en solitario un 30%; otros que Podemos sacó en Cádiz un 29% y Cádiz en Común un 8%; otros que si Ganemos Córdoba e IU Córdoba hubieran ido unidas se hubiese ganado la alcaldía… No faltarán argumentos o excusas para lo que sea.

Cuando algunos afirmamos que «la Unidad Popular es el único camino» estamos siendo ciertamente rotundos. Pero para explicarlo adecuadamente conviene añadir cuatro cuestiones relevantes. La primera, ¿a qué llamamos realmente Unidad Popular? La segunda, ¿para quién es el único camino? La tercera, ¿hacia dónde nos dirige ese camino? La cuarta, ¿cuál es el método de la Unidad Popular? Todas ellas son preguntas que me parecen esenciales.

En primer lugar porque la Unidad Popular no es una herramienta de comunicación política o una marca electoral. Es, muy al contrario, un instrumento político para transformar la sociedad. Y en tanto que la sociedad no se transforma únicamente mediante las elecciones, la Unidad Popular es algo más amplio que un acuerdo para conformar candidaturas electorales. La Unidad Popular son las mareas en defensa de los servicios públicos, las huelgas generales o las movilizaciones populares para detener desahucios. En todos esos momentos políticos hay transversalidad de actores (varios partidos, sindicatos o gente no adscrita a organizaciones) y en todos ellos hay fines políticos y medios enfocados desde la unidad. La hipótesis que subyace es que no es posible transformar la sociedad sólo ganando las elecciones o sin una ciudadanía activa que ejerce su papel continuamente. De ahí que una de las muchas y grandes enseñanzas que ofreció Ada Colau durante la gestación de Barcelona en comú fue la explícita intención de «luchar juntos en las instituciones lo que antes se había luchado juntas en las calles».

En segundo lugar, porque conviene desvelar al beneficiario de la Unidad Popular. Al fin y al cabo, lógicamente uno puede dudar de si quien sale verdaderamente favorecido con un proceso de Unidad Popular es el pueblo, como ente abstracto, o por el contrario el sujeto que recibirá el acta de concejal o de diputado. O incluso las formaciones que, en aras de la unidad, salvan su existencia electoral o mejoran sus ingresos económicos. De la misma forma que puede negarse la Unidad Popular exactamente por las mismas razones. Tanto da. A estas últimas posibilidades solemos llamarlas tacticismo, es decir, una toma de decisiones empujadas no por convicciones sino por razones de índole no esencialmente política.

Pero, en ausencia del siempre bochornoso tacticismo, ¿quién se beneficia de la Unidad Popular? A mi juicio, la gente corriente y sencilla. Los de abajo, la base explotada de un sistema político y económico diseñado para el saqueo y el expolio. Quienes organizándose políticamente pueden evitar la consolidación de un orden social regresivo dirigido por una minoría social. Es decir, quienes tienen en su mano evitar la consolidación del neoliberalismo como proyecto económico, social y civilizatorio. Sin Unidad Popular, sin mareas y sin candidaturas populares, el capitalismo se reajustará sobre la base de nuevas y dolorosas medidas contra la gente y el medio ambiente. No hace falta mirar al horizonte puesto que ya está sucediendo tal reajuste, entrando en un escenario de precariedad estructural. Esos son los retos ante los que la Unidad Popular es la respuesta. Así las cosas, la Unidad es necesaria no para las formaciones políticas y sus miembros, como maquinarias burocráticas o burócratas, sino para la gente y sus aspiraciones de vivir bien.

En tercer lugar, la Unidad Popular tiene objetivos políticos y no meramente electorales. Es decir, si hay que frenar al neoliberalismo y, además, construir otro mundo necesario y posible, necesitamos entender que no vale con aspiraciones mediocres -tanto electorales como no electorales. Dicho de otro modo, la Unidad Popular no aspira a conquistar el 20% del electorado sino a representar a la mayoría social y ser instrumento de cambio real. Eso significa que un 5%, 10% o 20% es siempre insuficiente. Del mismo modo que es contraproducente convertir lo que es un movimiento político y social en una maquinaria electoral. Estas son las críticas que siempre, desde mi militancia más activa, he realizado sin descanso a la deriva institucionalizada de IU.

Así las cosas la Unidad Popular se define en torno a un marco político-programático del que se está hablando muy poco. ¿Cómo van a poder resistir las candidaturas de unidad popular la reacción del poder económico? ¿qué tipo de coordinación popular necesitamos para desarrollar nuestros proyectos rupturistas? ¿cuál es la política de alianzas de una fuerza rupturista en un marco como el actual? ¿con qué cuadros y personas con preparación se cuenta para todo el proyecto? Todas estas preguntas, que son las verdaderamente cruciales, están demasiado abandonadas en beneficio de los cálculos electoralistas.

En cuarto lugar, la Unidad Popular ha de construirse desde abajo y de forma participativa. No podría ser de otra forma si hablamos de movimientos de democracia radical. Ahí los ecos muy actuales del 15-M, pero también de la Comuna de Paris. Sin embargo, los diseños concretos de los mecanismos pueden variar en función de contextos y realidades políticas. Lo que sí que no cabe es la vieja idea del “Frente Único por la Base”, que traducido al lenguaje coloquial es algo así como “la unidad popular soy yo”. Esa desastrosa idea fue dominante en los partidos comunistas de los años veinte y treinta, hasta que el fracaso estrepitoso hizo cambiar de estrategia. En España fue Bullejos quien, como secretario general del PCE, mantuvo hasta 1932 una posición dogmática y sectaria para impedir negociaciones con otras fuerzas políticas. Para Bullejos el PCE era en sí mismo la Unidad Popular. El fracaso de las izquierdas en las elecciones de 1933 –sólo un diputado por el PCE, y además en heterodoxa candidatura de unidad malagueña- catalizó los cambios y ya en 1936 cristalizó el Frente Popular. Al fin y al cabo, la Unidad Popular se construye desde la autonomía de todos los participantes y los socialistas no iban a entrar en la “Unidad Popular” del PCE bajo los aparatos del propio PCE.

Ahora bien, ¿por qué he querido hacer estas aclaraciones? Me parecía honesto señalar que los retos ante los que nos enfrentamos son tan grandes que requieren de la generosidad, el trabajo y el ánimo de todos nosotros. Y que eso comienza con hacer análisis adecuados y, en la medida de lo posible, desprovistos de juicios preestablecidos.

Para mí Ahora Madrid, Zaragoza en Común, la Marea Atlántica o Barcelona en comú sí son constataciones de que la Unidad Popular es el instrumento necesario. Y creo eso mismo porque han logrado romper el juego tradicional del bipartidismo, responsable político de la situación actual y del giro neoliberal. Me importa bien poco que las candidaturas de Unidad Popular hayan sacado más o menos votos que las de Podemos o IU en solitario. No me parece ese el debate.

Lo que me preocupa es que en las autonómicas no haya existido esa ruptura y que ninguna fuerza contestataria haya superado el 14% de votos de media. Pues ese voto político es el que puede trasladarse fácilmente a unas elecciones generales. Significativamente supondría abrir la puerta a un parlamento más plural pero también a un gobierno igualmente comprometido con la oligarquía y sus intereses. No obstante, me interesa, y mucho, lugares donde la suma generosa de esfuerzos ha irrumpido en el escenario o directamente ha roto el dominio del bipartidismo. Y eso ha ocurrido en bastantes municipios a través de las candidaturas de unidad popular. Pues es allí donde me parece que se ha interiorizado gran parte de las ideas anteriores, y donde muy especialmente se han superado los patriotismos de siglas por el patriotismo de clase, fracción de clase o como cada uno quiera llamar a las subjetividades compartidas que nacen de condiciones materiales compartidas.

Pienso, en consecuencia, que trabajar en esta idea de Unidad Popular de cara a unas elecciones generales puede romper la perversa dinámica actual –que es económica antes que política. Ello implica asumir que existirán muchas dificultades, enormes quizás, pero es que no hay alternativa si no queremos ver en unos años todos nuestros sueños carbonizados. Si no se consigue, efectivamente muchas organizaciones con las que la gente sencilla se siente por lo general muy bien representada seremos competidores electorales. Los resultados serán mejores o peores para cada una de las organizaciones, y mucho tiempo falta para definir esos espacios en liza, pero me temo que serán malos sin duda para la población en general. Una oportunidad histórica que podría perderse y de la que nos lamentaríamos enormemente en el futuro.

Lo hemos dicho otras veces: no nos jugamos las próximas elecciones sino las próximas generaciones. Y estar a la altura pasa, a mi juicio, por pensar políticamente. No es cuestión de sustituir una maquinaria electoral por otra o unos concejales por otros. Se trata de Política con mayúsculas. La que nos afecta a nuestras vidas sencillas.

gaNota: la asamblea de IU de Avilés del 4/03/2015, aprobó por amplia mayoría la propuesta del C.P. de abandonar la participación en GANEMOS AVILÉS.

Nuestra Postura defendida en la mencionada asamblea:

En la RESOLUCIÓN APROBADA POR EL CPF DEL 21 FEBRERO DEL 2015 SOBRE LOS PROCESOS DE CONVERGENCIA (106 votos a favor, 38 en contra y 1 abstención.) dirigido por Cayo Lara y Alberto Garzón, se remarca: “Somos conscientes de que, para construir una alternativa real de poder es precisa la acumulación de fuerzas y hoy eso pasa por la convergencia con otras fuerzas políticas, sociales y la ciudadanía en general en la construcción de espacios de confluencia amplios en todos los ámbitos.” (ver resolución completa)
Porque nos creemos lo dicho en esa resolución, muchos de nosotros hemos estado participando en la creación de esos espacios de puesta en común; debatiendo con otros, para buscar conjuntamente las alternativas que solucionen los problemas de la ciudadanía, de acuerdo a nuestras propuestas; que dieran un giro a las políticas seguidas hasta el momento, para salir de la crisis. Creemos que si no se ganan las instituciones para realizar nuevas políticas, las personas, los hombres y mujeres de todas las edades, de nuestras ciudades y pueblos, van a vivir cada vez peor, echando de menos los tiempos anteriores a la crisis.
Pero, además de buscar la solución de los problemas de la ciudadanía, hoy, en esta asamblea, decidimos si nos ponemos del lado de las políticas y las personas que pueden garantizar las supervivencia de IU como proyecto transformador de nuestra sociedad, o elegimos situarnos fuera.
En Avilés ya existe el instrumento para concretar esta política de convergencia, GANEMOS AVILÉS, una plataforma que concreta la necesidad de UNIDAD POPULAR gracias al trabajo de mucha personas, incluidos algunos militantes de IU.
Es difícil saber cual es la mejor alternativa para ganar las instituciones, y no lo sabremos nunca, pero nosotros estamos convencidos de que la suma de esfuerzos de gentes y de colectivos que hemos estado en las calles defendiendo propuestas muy parecidas, es el único camino. La división del voto, será difícil de explicar, mucho más si somos nosotros los que decidimos no ir conjuntamente. Ya no habrá excusa, ni la ley electoral ni ninguna otra, para justificar nuestros resultados. Si se toma la decisión de obligar a la gente a tener que decidir entre opciones con propuestas similares, IU de Avilés es la responsable.
Es la segunda vez que discutimos nuestra participación en GANEMOS AVILÉS, y hay tres cambios a destacar desde la anterior asamblea; uno es la decisión de otra organización (PODEMOS) de no participar en GANEMOS. A lo que respondo en palabras de Alberto Garzón Espinosa: “Nuestra política es la convergencia, sin esperar por PODEMOS, u otra organización.”
El segundo cambio es que nuestro CPF elimino todas las trabas para realizar la convergencia (organizativas, jurídicas, etc).
El tercero es que los participantes en GANEMOS AVILÉS se decantan a favor de la coalición electoral como formula para presentarse a las elecciones.
Por lo tanto la única conclusión a la altura de las necesidades de las y los avilesinos, es seguir participando en GANEMOS AVILÉS.

planetario2Los abajo firmantes, miembros de IU con una larga ejecutoria de militancia en la misma, nos dirigimos tanto a nuestra organización como al resto de organizaciones, políticas, sociales, colectivos, plataformas y movimientos que luchan por cambiar la situación económica, social y política de nuestro país. Y lo hacen en aras de un horizonte de Derechos Humanos plenos y generalizados a toda la población española. También nos dirigimos de una manera especial al conjunto de la ciudadanía que, sin estar organizada, comparte la necesidad de implicarse en esta situación de excepcionalidad y desea aportar su esfuerzo a la tarea común de buscar salida a este estado de postración en el que vivimos. Partimos de la convicción de que es urgente poner en marcha un proceso de amplísima base popular capaz de abordar inmediatamente la satisfacción de las necesidades más urgentes de la población a la vez que siente las bases para un proyecto de regeneración nacional mediante el impulso de un proceso constituyente que ponga los fundamentos sobre los que asiente un proyecto económico, social, político y ético que la mayoría social haga suyo.
Descarga de Manifiesto en PDF: goo.gl/CVUCuI

GanAR Hemos

Publicado: 06/11/2014 en confluencia, Faciendo, Ganemos

GAvilesCada día se generaliza más la sensación de que estamos viviendo el momento político y social de cambio más trascendente de los últimos treinta años. No se puede negar que el paso de la dictadura a la democracia supuso el primer salto para conseguir la representación popular en las Administraciones del gobierno del Estado, pero desde entonces no se ha podido dar el paso definitivo, el de que esa representación se tradujera en una participación plena de la sociedad civil en las instituciones.

La alternancia de los dos partidos mayoritarios surgida de la transición ha frustrado la intervención directa de la ciudadanía en la política cotidiana de todas las instituciones, desde la Administración Local hasta la más general, limitándola a las votaciones en cada proceso electoral. Hasta ahora, esa alternancia, ha practicado políticas que intentaban reducir los movimientos sociales a instrumentos de esos partidos.

Pero hemos llegado a un punto en el que las encuestas, aunque no tienen por qué ser el reflejo del resultado de las urnas de las elecciones a celebrar en 2015, están dando por primera vez desde la transición menos del 50% a la suma de los votos del PP más el PSOE. Esto puede suponer un cambio en las instituciones si se consigue que se reduzca también la representación de los partidos nacionalistas que han dado apoyo a esas mayorías en el Congreso.

El debate que se plantea ahora es qué hacer para que ese cambio se pueda realizar. Se nos ocurren algunas cuestiones a tener en cuenta.

Lo importante es solucionar los problemas de las personas. Para eso es necesaria la participación de personas directamente afectadas en la realización del análisis de la situación actual. De esas personas que son las que mejor conocen la situación porque son las que la sufren, son las afectadas: las que están sin empleo, las que utilizan los servicios sanitarios, o los servicios sociales… las afectadas por los recortes en las administraciones… las que han visto como se perdían derechos… (más…)