PROPUESTAS DE EnComun AL CONSEJO POLITICO FEDERAL DE IU DE 28 DE JUNIO DE 2014.

Publicado: 25/06/2014 en En Común

Publicamos la aportación de EnComún al Consejo Político Federal del próximo sábado. Recogimos las opiniones que nos habéis enviado para convertirlas en propuestas lo más concretas posibles.

Un saludo
Grupo Dinamizador

Introducción
VotaciónLa Presidencia de IU Federal, reunida tras las elecciones europeas del 25 de mayo, aprobó un informe que apunta algunos elementos importantes  para iniciar la tarea de actualización del proyecto político que aprobamos en nuestra X Asamblea. Sin dejar de reconocer elementos positivos del papel de IU en dicha cita electoral, introdujo algunos elementos necesarios de autocrítica y a su vez esbozó algunas líneas de trabajo. De todo ello destacamos especialmente:
Que el llamamiento a la confluencia “a quienes reclaman situar la salida social de la crisis poniendo la economía al servicio de las personas” ocupe el lugar principal de nuestras reflexiones.
Que asumamos que a pesar de mantener un perfil alternativo en lo político y programático “IU ha podido ser percibida (…) en otros aspectos con un funcionamiento muy convencional, espeso, disgregado y, en ocasiones, poco ágil para la lucha social”.
Que reconozcamos que ha habido un importante volumen de “voto descontento con el bipartidismo que no hemos sido capaces de convertir en apoyo explícito hacia nuestra organización” y que celebremos el éxito de otras organizaciones que han recogido parte de ese descontento.
Que señalemos la necesidad de combinar el discurso de lo concreto con un discurso “más fresco, emocional y diverso”.
Que apostemos por “un giro hacia la “calle” y una mayor redefinición general de las relaciones con la ciudadanía, profundizar en la participación y una democracia de mayor calidad en lo interno, así como una renovación profunda de formas y métodos de relacionarnos entre nosotros mismos y con la gente”.
Que hayamos decidido reestructurar la dirección política para “hacerla más rápida y flexible en la propuesta”.
Que promovamos la consulta a afiliación y entorno social sobre asuntos de especial importancia, así como la elección de cabeceras de lista por medio de primarias abiertas.
Que, como se afirma en el párrafo final, se debe abrir un “debate ágil y rápido” en el conjunto de la organización que permita “sintetizar propuestas para mejorar nuestro funcionamiento. Debemos conocer lo que opina la organización”
Muchos de estos análisis y propuestas habían sido anteriormente realizadas desde EnComún. No pretendemos con ello reivindicar autoría sino celebrar la coincidencia. Sin embargo, los plazos para tomar decisiones son ahora escasos, y el tiempo político parece haberse acelerado al acrecentarse la crisis de régimen con el resultado del 25-M. Por eso es necesario avanzar al máximo en concreción, lo cual se ha mostrado como uno de nuestros puntos débiles: la ineficiente traducción de nuestros análisis en acción política.
Nuestra propuesta apuesta por la reestructuración de la dirección, pero no haciendo hincapié en sus componentes, sino en sus funciones y en su dinámica de trabajo, concretando propuestas para distintos ámbitos de actuación.

REESTRUCTURACIÓN DE LA DIRECCIÓN
Planteamos, como apuntaba el informe, la creación de una Permanente, cuya función sea agilizar la acción y el planteamiento estratégico, ante un tiempo político que se ha acelerado. Dicha Permanente impulsaría una estrategia global que se coordinaría con los ámbitos de política sectorial a través de la Ejecutiva.
Para que dicha Permanente pueda jugar ese papel de “dinamo” de la organización, es imprescindible que, aunque sea plural y de amplio consenso, sea también un equipo de trabajo operativo y que proyecte hacia la sociedad el proceso de cambio que pretendemos impulsar.
Junto a la rapidez y agilidad en la respuesta a los temas coyunturales que se vayan planteando, dicha permanente – sin menoscabo de las competencias propias de la Comisión Ejecutiva y la Presidencia –  debería coordinar e impulsar  la acción política cotidiana en torno a tres ejes fundamentales:
1. Análisis estratégico y traducción a discurso.
2. La comunicación interna y externa
3. El proceso de convergencia social, política y electoral.
Asimismo , la Permanente debería impulsar el proceso de debate “ágil y rápido” del conjunto de la organización para mejorar el funcionamiento de IU al que se alude en la parte final del informe de la Presidencia de 7 de junio. La síntesis de dicho debate debería aprobarse en un marco solemne después del verano (Conferencia o Consejo Político Federal ampliado a la participación de cuadros políticos y sociales)

LÍNEAS DE TRABAJO CONCRETAS
Revisión del proyecto político y traducción a discurso
Es necesaria una reflexión a fondo sobre las transformaciones sociales que están operando en nuestro país, que obligan a cambiar formas y contenidos para conseguir llegar a la gente y hacer comprensibles nuestras propuestas. Nuestra X Asamblea planteó un objetivo muy ambicioso: transformar el país a través de un proceso constituyente. Se trata además de un objetivo demasiado abstracto y lejano y hay que hacer un esfuerzo para conectar las necesidades más evidentes y las demandas más extendidas con un proyecto global de cambio que supere nuestro marco institucional. Debemos crear un relato que articule grandes consensos sociales y permita desarrollar un discurso en clave de ruptura democrática comprensible y fácilmente asumible por la gran mayoría social.
Este trabajo debe hacerse de la manera más rigurosa posible, atendiendo a los trabajos del Grupo de Sociología Electoral así como a otros estudios que intentan comprender las transformaciones sociales y su relación con las formas de implicación y participación política.
Este cambio de discurso será lo que nos permita realizar ese giro a la ciudadanía por el que apostamos, combatiendo cualquier tendencia a la interiorización, situando los problemas de la gente en el corazón de nuestra agenda y nuestra acción política, con una visión global que abarque el conjunto de dichos problemas y expresándonos de forma llana e  inteligible .
El análisis de los problemas ha de ir necesariamente acompañado de propuestas concretas y factibles que sean siempre coherentes con nuestros valores, nuestros principios y nuestro programa. Sin embargo, dichas propuestas no pueden ser justificadas únicamente por su  coherencia ideológica sino por su capacidad para incidir positivamente en la realidad concreta de los sectores sociales a  los que nos queremos dirigir.
Convergencia social, política y electoral
Hay un trabajo razonablemente avanzando en lo relativo a la convergencia social en torno a los conflictos ya en marcha, en las grandes movilizaciones y también en infinidad de proyectos de ámbito local. Y existen unas amplias coincidencias en movimientos sociales y distintas organizaciones políticas en lo relativo a los ejes programáticos fundamentales para transformar nuestras ciudades y Comunidades Autónomas y para plantear las líneas básicas de un nuevo proyecto de país. Es el momento de vincular la movilización social con la elaboración de programas comunes para poner todas y cada una de las instituciones al servicio de la mayoría social.
A nuestro juicio, el papel de IU en este contexto debe ser ponerse al servicio de esa mayoría social. Ponemos al servicio de un proyecto común nuestro bagaje, nuestra experiencia programática e institucional, nuestra incansable militancia. Y pedimos al resto de organizaciones políticas y sociales, y a la ciudadanía crítica en general, que pongan igualmente su parte en procesos compartidos. Procesos que deben superar las viejas dinámicas de negociación para alcanzar coaliciones y suma de siglas, y deben basarse en el protagonismo ciudadano, en la participación.
De esta manera, entendemos que la convergencia electoral debe basarse en la apuesta por candidaturas unitarias, democráticas y populares y en el impulso de la movilización social, como ya señalamos en nuestra X Asamblea Federal. Para ello, hemos de apostar por procesos globales que tengan las siguientes características:
Máxima participación y apertura para un proceso de acumulación de fuerzas. Deben articularse en torno a procesos participativos, no solo por profundización democrática, sino para que sirvan como un elemento movilizador y de activación de la base social. Cada cita electoral debe ser un momento más de movilización para cambiar la correlación de fuerzas, una vertiente de activismo más.
Abrirse a la participación de gente no organizada. Para dotar de cuerpo a la idea de Bloque Político y Social es necesario que pueda incorporarse cualquier persona que quiera contribuir a articular una alternativa institucional, sean activistas sociales a título particular o simplemente personas que quieran convertir su indignación en compromiso político.
Primar la participación sobre la negociación, la convergencia por abajo sobre el acuerdo por arriba. No se trata de medirnos y atribuirnos peso en las candidaturas, sino de compartir procesos abiertos a la ciudadanía de principio a fin y reconocernos mutuamente como parte de un proyecto ilusionante que, ahora sí, puede ganar.
Apostar más allá de la cita electoral. Llamar a la participación exclusivamente para elegir la candidatura o la cabecera de lista es una apuesta muy pobre. Se trata de crear un nuevo espacio político e incorporar a nueva gente a la participación cotidiana. El momento electoral es una buena “excusa” para atraer a gente a un nuevo espacio político, pero han de preverse los cauces para que sea puerta de entrada y mucha de esa gente se comprometa a construirlo colectivamente.
Diseñar procesos participativos globales. Se trata de entender como parte de un mismo proceso la elaboración participativa del programa, la movilización en torno a propuestas, la elección participativa de las candidaturas, y una campaña con un alto componente de autoorganización, en la fase previa. Pero también debe ser parte de ese proceso la participación postelectoral permanente: la decisión sobre eventuales votos de investidura, acuerdos de gobierno, o cualquier otra decisión de gran calado, la interacción entre representantes y asambleas u otros cauces que permitan decidir colectivamente sobre iniciativas institucionales y rendir cuentas de su actividad, o incluso la posibilidad de revocar el mandato de cargos públicos.
Más participación para grandes decisiones
De la misma manera que planteamos el derecho a decidir sobre las principales cuestiones de la vida política, es necesario llevar la democracia participativa a la resolución de nuestros problemas y debates internos.
Hemos vivido situaciones recientes de enquistamiento interno que han afectado a federaciones enteras. Pero, en realidad,  estas situaciones (afortunadamente minoritarias) sólo se dan en los órganos de dirección. Desbloquear estos enquistamientos es muy sencillo: basta definir los conflictos que están sobre la mesa y consultar a la militancia (o a militantes y simpatizantes, según el caso) sobre la mejor manera de resolverlos.
Las consultas internas previstas en nuestros estatutos, han de ser facilitadas y utilizadas con la frecuencia necesaria y total normalidad en situaciones de confrontación interna o en cuestiones de especial trascendencia (no sólo las relativas a cuestiones institucionales).
Este criterio debe ser aplicado de forma especial a la confección de las listas electorales. No sólo debe ser sometido a consulta la designación del cabeza de lista sino que ha de quedar establecido  que militantes y simpatizantes han de tener la oportunidad de manifestarse sobre criterios y personas que han de ocupar el conjunto de las candidaturas.
Como ya se ha practicado por vías diversas en varias federaciones, la participación también debe ser la vía para la determinación de la política de alianzas, acuerdos de gobierno, votos de investidura, etc. Y una participación, además, que dé cauce a la ciudadanía, puesto que son decisiones de profunda relevancia, que no afectan solamente a nuestra militancia. Este debe ser un compromiso preelectoral claro de IU o de las candidaturas en las que participe, y los cauces por los que se puede participar en estas decisiones postelectorales deben estar determinados de antemano
Para regular todas estas cuestiones, así como para la búsqueda de cauces de participación más fluidos y diversos en los procesos de debate interno, se aprobó en uno de los primeros Consejos Políticos Federales de este mandato, la creación de una Oficina de Participación. Creemos que es el momento de recuperar esa idea y utilizarla para ayudar en la redacción de normativas para procesos de primarias como los que estamos proponiendo.

Más compromisos éticos y mejor explicados
Retomamos, para terminar, dos propuestas concretas también aprobadas por el Consejo Político Federal:
La redacción un Plan de Gestión Ético-Social que procurará la definición de un procedimiento de contratación de servicios por parte de IU, de aplicación en todas las federaciones, que maximice la transparencia en el procedimiento de contratación, así como la aplicación de criterios de contratación  que prioricen  servicios, suministros, productos financieros o cualesquiera otros sean adquiridos a través de entidades de la economía social y alternativa. A modo de ejemplo, se plantea la sustitución del software propietario en los equipos informáticos de IU, la contratación del suministro eléctrico con cooperativas de energías renovables o el traslado de cuentas a entidades de banca ética.
La revisión del Código Ético de IU: IU tiene un código ético más estricto que el de la inmensa mayoría de las organizaciones y, por supuesto, que el de las organizaciones mayoritarias. Sin embargo, sigue siendo un código ético insuficiente porque sigue demasiado pegado a la peripecia judicial y a los casos más flagrantes de corrupción. Un código ético ha de sustentarse, como su propio nombre indica, en un juicio ético que vaya mucho más allá de las cuestiones penales y que, a la vez, sea administrado de manera mesurada y con las debidas garantías.  Un cargo político puede hacer las cosas mal sin necesidad de incurrir en las prácticas corruptas más al uso y gestionar ese tipo de situaciones siguiendo al pie de la letra un código ético manifiestamente insuficiente puede ocasionar un grave daño a nuestra organización. En este sentido, es necesario ejecutar cuanto antes la propuesta de revisión de nuestro código ético que aprobó el CPF poco después de la celebración de nuestra X Asamblea.

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