Debemos: 5 hechos que llaman a la responsabilidad.

Publicado: 24/02/2014 en En Común, Faciendo, Podemos
Hoy se reúnen IU y Podemos. Hasta donde yo he podido saber, por parte de IU acudirán Miguel Reneses, responsable de Organización, y Enrique Santiago, responsable de Convergencia Político-Social. En representación de Podemos, Miguel Urbán e Íñigo Errejón, que no sé qué cometido tienen en la incipiente estructura de esa plataforma. No deja de ser frustrante que un tema tan importante esté en manos de gente a la que conoces y que sin embargo puedas hacer tan poco por influir en lo que ocurra en esa reunión. Por eso, no me resisto a escribirles estas líneas, aún a sabiendas de que será difícil que me lean y, más difícil aún, que sirva para algo.
Se han escrito cientos de artículos en las apenas cinco semanas de vida de Podemos sobre la pertinencia o no de liderazgos mediáticos, sobre la honradez o segundas intenciones de sus promotores o sobre si es el enésimo caso de fragmentación de la izquierda o el bálsamo definitivo para la unidad popular. Se han escrito casi tantas opiniones como manifiestos, llamamientos y reflexiones surgieron en los meses anteriores apelando a la unidad, la convergencia y los frentes amplios. Lo relevante es que aquellas bienintencionadas demandas, alguna mía incluso, fueron recibidas con tantas buenas palabras como escasas acciones coherentes. Ha hecho falta ver que la inacción podía dejar hueco a nuevas opciones para que el debate se abriera en serio. Y se ha abierto, pero quizás tarde para llevarlo a buen puerto.
El caso es que he estado tentado de escribir muchas veces sobre todo esto. Pero ya me interesan bien poco los pecados originales de Podemos, que los tiene, y la responsabilidad de IU en no haber liderado una opción realmente unitaria, que también mucho de eso ha habido. A estas alturas se trata de constatar lo que hay y tener pragmatismo, por un principio claro que enunciaba muy bien Eberhard: han de ponerse siempre los intereses de la gente por encima de los de nuestros propios proyectos.
En ese sentido, enumero una serie de cosas que no considero opiniones, sino hechos:
  1. IU tiene un peso electoral a día de hoy que no se puede desdeñar por una opción como Podemos que no aspira a ser una candidatura de extrema izquierda que logre uno o dos escaños, sino una opción de mayorías. Son cientos de miles de votantes que en lo fundamental abrazan un discurso compatible con el de ambos proyectos. Piénsese que cuando se habla con IU no se habla solo con sus dirigentes, sino también con toda esa gente. A su vez, cuando se habla con Podemos tampoco se habla solo con quienes lo impulsan sino con miles de personas que abarrotan actos y reuniones de círculos en cada rincón de la geografía, a muchas de los cuales IU no está consiguiendo llegar o ilusionar. Y sí, en cada acto o reunión de Podemos hay una ilusión que falta en muchas de las de IU.
  2. IU tiene una gran capacidad de llegar a acuerdos con fuerzas políticas y sociales que también son parte decisiva para articular un proyecto de mayorías. Y las está concretando con ICV, con Anova y otros, con Batzarre y otras formaciones menores. Por el contrario, Podemos está teniendo una enorme capacidad de conectar con la gente no organizada, esa pata fundamental que nos falta para pasar del refrito y recombinación constante de siglas a un verdadero proceso de acumulación de fuerzas. Necesitamos ambas cosas.
  3. A mucha de esa gente, la tenemos en un brete. Tanto las personas que en cada acto de IU o Podemos nos demandan que nos entendamos y que no les hagamos elegir entre papá y mamá como en organizaciones que, como Anova,se dividen prácticamente por la mitad cuando se ven en la tesitura de decidir.
  4. Las lógicas de funcionamiento de uno y otro espacio son distintas y hay que saber entenderse mutuamente. IU se equivoca si trata a Podemos como una organización política más a la que ofrecer una coalición y puestos en la candidatura. Pero la apuesta original de Podemos tampoco será sincera si el llamamiento a otras fuerzas solo pasa por la aceptación de un método intocable. Si se apuesta por la unidad es necesario tener cintura. Y bien es sabido que yo comulgo a pies juntillas con la idea de primarias abiertas que propone Podemos, la he defendido en IU y creo que sería la mejor salida a todo esto. Pero también hemos de ser conscientes de los tiempos, y de que jugarlo todo a esa carta supone decir, de una manera más elegante, que se pasa de una organización que ya ha decidido no elegir sus candidaturas de esa manera (quienes defendíamos lo contrario, perdimos ese debate solo unos días antes de que surgiera Podemos).
  5. A nadie nos vale en este momento una victoria pírrica ni un fracaso discreto. Hemos coincidido en señalar la importancia táctica de esa cita electoral para abrir brecha e intentar erosionar al bipartidismo ya debilitado. IU está abocada a sacar un estupendo resultado (10-15%), medido en la lógica de otros tiempos, que en los actuales no sirve de nada. Podemos parece estar aún muy lejos de ser un fenómeno con tanto impacto en lo electoral como para desbordar esas expectativas. Seguramente sería meritorio que lograran representación, y en IU no se evitará sonreír al ver multiplicarse la suya. Pero moviéndonos en esos márgenes estaríamos muy lejos de los retos que decimos marcarnos.
Darle salida a esto está difícil. Es muy complicado pedirle a IU que reabra un debate que ya cerró (a mi pesar), con el plazo tan corto que queda. Igualmente es muy difícil pedirle a Podemos que renuncie al eje de su propuesta, las primarias abiertas. Pero no me resigno a dar por imposible el entendimiento. Si yo estuviera en esa reunión, propondría una salida como la siguiente: creemos una mesa entre todos los proyectos que apostamos por un proyecto unitario y de mayorías; busquemos la salida menos mala para articular una candidatura común, asumiendo que es imposible en tan breve plazo un proceso común para elegir la candidatura completa; pero comprometámonos por escrito a que esto sea el germen para trabajar para las citas electorales de 2015 superando la lógica de partidos y de proyectos confrontados, asumiendo nuevas formas de hacer las candidaturas, y centrando el proyecto en la autoorganización de la gente. Porque no habremos entendido nada si no sabemos ver que Podemos plantea una manera de interactuar y movilizar a la gente no organizada que realmente funciona, al igual que lo habían demostrado antes los movimientos sociales. Y tampoco si creemos que eso puede desbordar a la izquierda organizada sin la complicidad de esta, al menos en los tiempos que son necesarios para actuar ante la situación de emergencia que vivimos.
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